La seguridad es un elemento que no es ajeno a las transiciones. Estos cambios ambientales, sociales y económicos interactúan de manera simultánea con condiciones económicas precarias, capacidades de gobernanza limitadas, alta informalidad y, en algunos casos, la presencia de crimen organizado, lo que en muchos contextos hace difusa e invisible la línea entre las economías legales e ilegales, lo que representa un reto para los diferentes actores sociales, políticos y económicos. Todos estos elementos pueden identificarse, en mayor o menor medida, dentro del contexto latinoamericano.
Los procesos de transición imponen nuevos retos a los territorios que los atraviesan, reconfigurando las dinámicas sociales y de seguridad, creando la necesidad de entender los impactos en derechos humanos que estas transformaciones pueden traer. La llegada o salida de sectores económicos por cuenta de procesos de transición pueden convertirse en oportunidades o riesgos, de no tramitarse correctamente, para la seguridad de las empresas y/o las comunidades.
Ante esta realidad, CREER se ha propuesto aportar conocimiento y diseñar herramientas que permitan abordar estos problemas desde un enfoque integral basado en la gobernanza territorial. Esto implica la participación de todos los actores sociales, políticos y económicos en la construcción de acuerdos que promuevan el desarrollo y reduzcan los factores estructurales que alimentan la violencia. Más allá de los enfoques tradicionales basados en el uso de la fuerza, es crucial que los actores económicos, como motores del desarrollo regional, desempeñen un rol activo, no solo a través de la identificación los riesgos derivados de su operación, sino también en la construcción de agendas de colaboración y diálogo social.
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Las Américas tienen la tasa de homicidios más alta del mundo (15 homicidios por cada 100,000 habitantes), con una tasa general de
Fuente: UNODC, 2023.
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El despliegue acelerado de minerales críticos para la transición energética y otras industrias estratégicas (agricultura, defensa, tecnología) nos sitúa ante una paradoja: la descarbonización del planeta depende de una intensificación de la actividad minera. Para CREER, esta rápida expansión conlleva riesgos críticos en materia de derechos humanos, dinámicas económicas locales y equilibrio ecosistémico. Nuestro trabajo se enfoca en analizar estos dilemas bajo un prisma de transición justa, fomentando marcos de gobernanza que mitiguen los impactos negativos y garanticen que la minería de ‘minerales para el futuro’ se desarrolle bajo estándares rigurosos de sostenibilidad, equidad y respeto por los derechos fundamentales, en diálogo entre diferentes actores.
Analizamos los desafíos de gobernanza y sostenibilidad que surgen en la implementación de modelos de generación descentralizada. Nuestra labor se centra en investigar cómo las estructuras de asociatividad local interactúan con los marcos regulatorios y los estándares de derechos humanos. A través de la investigación aplicada, evaluamos los riesgos de captura de rentas, los conflictos internos de toma de decisiones y las condiciones necesarias para que estos esquemas de autogestión garanticen una participación equitativa y transparente en el territorio.
Con un enfoque basado en la gestión responsable del suelo y el respeto por los medios de vida locales, en CREER aplicamos nuestra experiencia técnica en el sector fotovoltaico para promover una transición solar con integridad social. A través del análisis de entornos rurales, el fortalecimiento de la gobernanza local y el diseño de mecanismos de participación, buscamos que el despliegue de gran escala en América Latina no sólo aporte a la matriz energética, sino que fortalezca el tejido social. Nuestro propósito es liderar modelos de debida diligencia que aseguren que la infraestructura solar coexista con la seguridad alimentaria, los ecosistemas estratégicos y las vocaciones productivas de cada comunidad.