8. Combatir la violencia sexual en el trabajo.

8.	Combatir la violencia sexual en el trabajo.

8. Combatir la violencia sexual en el trabajo.

Se puede decir que la violencia sexual es el abuso a los derechos humanos más generalizado y menos reportado. Algunas veces el lugar de trabajo es un santuario y un lugar seguro frente la violencia y el acoso. En otros casos, es el mismo trabajo el que brinda el espacio para este daño.

En el 2014, más de dos tercios de los estados miembros de las Naciones Unidas firmaron una Declaración sobre la eliminación de la violencia sexual en el conflicto. Estos países acordaron que los acuerdos de paz, no deben otorgarse amnistías a quienes hayan sido encontrado culpables de violación. Sin embargo, en la declaración no se hace una referencia directa al rol de las empresas y se puede decir que la violencia sexual en el conflicto relacionada con el sector empresarial, no ha recibido la atención necesaria.

Los incidentes de violencia sexual por parte de personal de seguridad de la mina Porgera en Papua Nueva Guinea, y la controversia alrededor del marco que se implementó para remediar la situación, pueden sentar las bases para generar mayor atención sobre la potencialidad de que las empresas o actores relacionados a ellas, se involucren en el tema de la violencia sexual en un rango de escenarios de conflicto.

Por fuera de las situaciones de conflicto, ILO ha identificado factores de riesgo clave en el lugar de trabajo para la violencia sexual, estos incluyen: lugares de trabajo segregados por sexo, discriminación salarial, contratos precarios y la falta de representación femenina entre los trabajadores. Grupos vulnerables clave incluyen trabajadores domésticos, trabajadores migrantes, trabajadores de menos cualificados, trabajadores del sector servicios y trabajadores sexuales. Tanto hombres y niños como mujeres y niñas, pueden ser vulnerables a dicha explotación en contextos específicos.

Mientras las mujeres pueden enfrentarse al acoso en trabajos del sector manufacturero, estos ambientes pueden llegar a ser más seguros que los sectores salud o agrícola. En el 2012, Human Rights Watch reportó que la prevalencia de violencia sexual en el sector agrícola en los Estados Unidos es grave. En África oriental, una cultura de favores sexuales persiste en muchas partes de la cadena de suministro agrícola incluyendo grandes plantaciones de té donde, según algunos estimativos, cerca de la mitad de todas las mujeres han sufrido de algún tipo de violencia sexual. En la India, la problemática de la violencia sexual se ha convertido en un tema de vergüenza nacional y de nuevo allí, son las mujeres en los campos quienes se encuentran más vulnerables a ser violadas o asesinadas.

¿Se evidenciará mayor atención hacía la eliminación de la violencia sexual en el lugar de trabajo en el 2015? Hay algunos indicios de acción. Por ejemplo, en Estados Unidos, esfuerzos para mejorar la protección de miles de trabajadores están ganando fuerza y en la India, el Primer Ministro prometió tomar acción frente a este tema durante su primer discurso en el Día de la Independencia. También es importante en esta materia la representación – Noruega, Suecia y Australia han tomado medidas para asegurar la diversidad de género en paneles y juntas. Este es un paso pequeño pero importante y uno en el que los hombres también pueden jugar un rol clave.

Todavía falta mucho trabajo por hacer y las empresas deberían comenzar a mostrar liderazgo en esta materia. Un paso en esa dirección sería lograr que las empresas minoristas y del sector de alimentos, se comprometieran públicamente a ponerle un fin a la violencia sexual en sus cadenas de suministro.

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