1. Fortalecer la participación ciudadana en la agenda de empresas y derechos humanos incluyendo la protección de derechos de los defensores de derechos humanos

1.	Fortalecer la participación ciudadana en la agenda de empresas y derechos humanos incluyendo la protección de derechos de los defensores de derechos humanos

1. Fortalecer la participación ciudadana en la agenda de empresas y derechos humanos incluyendo la protección de derechos de los defensores de derechos humanos

En el 2014 se cumplió el trigésimo aniversario del desastre de Bhopal en la India, donde una fuga de gas venenoso de la fábrica pesticida de la Compañía Union Carbide mató a miles de personas de manera inmediata y con el tiempo. Personas en Bhopal y activistas alrededor del mundo han luchado arduamente y por largo tiempo por conseguir justicia.

Desde entonces, en muchas partes del mundo se ha dado un creciente clamor en contra de empresas por supuestos abusos a los derechos humanos. Defensores que se han pronunciado en contra de abusos por parte de las empresas, o que han hecho campaña a favor de comunidades afectadas, han sido objetivo de vigilancia y de arrestos por parte del gobierno. Esta protesta hace parte de un tendencia global más amplia, la cual ha incrementado la presión contra la sociedad civil en muchos países alrededor del mundo. En algunos casos, grupos de activistas e individuos han sido descritos como anti-desarrollo o anti-patrióticos, y en otros casos han sido acusados de ser terroristas.

Recientemente, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos, ha expresado preocupación por la detención de activistas y la imposición de restricciones al financiamiento y registro a defensores de derechos humanos en Azerbaiyán. Michael Frost, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre Defensores de Derechos Humanos, se unió a varios de sus colegas de la Naciones Unidas para pedirle al Gobierno de Tasmania en Australia que retire la legislación dirigida a aquellos que luchan por la silvicultura, la agricultura y la minería.

Las empresas ya no pueden ignorar a los activistas. Como parte de su debida diligencia, las empresas deben realizar evaluaciones de impacto en términos de derechos humanos, y para ello deben emprender una vigorosa consulta con actores relevantes en la materia. Los estándares internacionales han surgido para requerir de las empresas a comunicarse con las comunidades, sin embargo, en algunas ocasiones los gobiernos intervienen y hablan en representación de las comunidades. En otros casos, las comunidades no están interesadas en involucrarse con las empresas. Así, muchas veces es difícil para las empresas identificar quién representa legítimamente a una comunidad.

Algunas veces, las comunidades carecen de la capacidad para involucrarse con las empresas. Pueden no tener la misma experticia que las empresas o encontrarse en una posición de debilidad relativa frente al gobierno lo que las hace impotentes para exigir responsabilidad frente a la provisión de servicios básicos o protección de los derechos humanos. Las empresas deben estar al tanto de las necesidades de desarrollo de capacidades de interlocución de las comunidades ,esto a su vez, debería facilitar su asociación con instituciones multilaterales o bilaterales, así como también con organizaciones de las sociedad civil con la capacidad de elaborar programas.

En 2015, las empresas serán llamadas, cada vez más, a tomar decisiones importantes acerca de sus negocios, sólo después de cumplir con sus obligaciones de debida diligencia, lo cual incluye escuchar a las comunidades afectadas y demás los actores relevantes y pronunciarse a favor de los defensores de derechos humanos. Cada vez más, las empresas estarán bajo la presión de escoger entre sus imperativos operacionales y financieros y su compromiso con el respeto a los derechos humanos.

 

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