6. Corrigiendo los errores del clima: Empresas, Derechos Humanos y Justicia Climática

6. Corrigiendo los errores del clima: Empresas, Derechos Humanos y Justicia Climática

6. Corrigiendo los errores del clima: Empresas, Derechos Humanos y Justicia Climática

El cambio climático no es sólo una cuestión ambiental – se trata de un reto para el desarrollo humano y los derechos humanos de una magnitud sin precedentes. La atención mundial en el año 2016 se volcará hacia el cumplimiento de los compromisos de la cumbre del clima en París. El momento de actuar es ahora, ya que el cambio climático afectará a todos y ya está afectando a las personas vulnerables, pobres, o que tienen un limitado acceso a recursos, quienes a su vez, también resultan ser los menos responsables del cambio climático. Abordar la cuestión de sus derechos humanos está en el corazón del concepto de justicia climática.

El liderazgo en la justicia climática debe venir de ciudades, países, regiones y organizaciones intergubernamentales. Las empresas también tienen un papel que desempeñar, ellas causan, contribuyen a, y están vinculadas a través de relaciones empresariales a las emisiones de gases de efecto invernadero. A principios de este año, la Asociación Internacional de Abogados (IBA) publicó el informe Alcanzando justicia y derechos humanos en la era de la alteración del clima”. Posteriormente, un grupo de abogados expertos en derechos humanos y ambiente adoptó los Principios de Oslo sobre las obligaciones globales para reducir el cambio climático, enumerando las responsabilidades de los actores estatales y de negocios.

El cambio climático es un fenómeno global. Aunque la contribución de una empresa al cambio climático puede ser mínima, los efectos combinados de las actividades empresariales a nivel mundial podrían hacer una diferencia. Es esta naturaleza difusa de  la responsabilidad sobre los efectos climáticos la que hace que sea especialmente difícil para las empresas reconocer su papel en la búsqueda de la justicia climática. Nadie es culpable individualmente, sin embargo, todos son responsables.

El 2016 será la prueba para que más empresas puedan ampliar su debida diligencia climática, su notificación de Gases Efecto Invernadero (GEI), así como la inversión y la innovación para las soluciones climáticas. Algunas empresas están intensificando sus esfuerzos y tomando la iniciativa. Por ejemplo, Unilever está abordando el cambio climático en sus cadenas de suministro, e IKEA ha puesto en marcha una iniciativa que apoya a las comunidades en situaciones de mayor riesgo. BSR en su informe “We mean Business” reporta las acciones que empresas e inversionistas pueden tomar para hacer frente al cambio climático, mientras que otros están formando coaliciones, como la Coalición para la Energía renovable, inaugurada en París.

La sociedad civil participa activamente en la defensa creativa – la realización de investigaciones sobre “Carbon Majors”, haciendo campaña para la desinversión de las compañías de combustibles fósiles (ver Fosil Free), utilizando las vías legales innovadoras para la litigación climática, y convenciendo a los gobiernos para regular las emisiones de carbono, incluidas las de las empresas.

El impulso generado por la Cumbre de París debe seguir en el año 2016 y más allá. La comunidad de empresas y derechos humanos debe hacer su parte. Todos somos responsables del cambio climático, por lo que todos tenemos un papel que desempeñar en la promoción de la justicia climática.

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