10. Estar a la altura de la ocasión: Haciendo de este 2016 un año olímpico para los derechos humanos y los mega-eventos deportivos

10. Estar a la altura de la ocasión: Haciendo de este 2016 un año olímpico para los derechos humanos  y los mega-eventos deportivos

10. Estar a la altura de la ocasión: Haciendo de este 2016 un año olímpico para los derechos humanos y los mega-eventos deportivos

Los mega-eventos deportivos atraerán la atención mundial en el 2016. Frente a esto surgen preguntas como: ¿Van a ser estos eventos catalizadores para intensificar presiones para que los derechos humanos sean una consideración fundamental en la planificación, organización, ejecución y legado de los eventos? ¿Se compartirán lecciones aprendidas y se fortalecerá la rendición de cuentas a través de las tradiciones deportivas?

En el 2016 Brasil va ser el anfitrión de los juegos olímpicos  y paralímpicos en Rio de Janeiro, y va a pasar la antorcha a Tokyo, Japón para el 2020. Mientras tanto la administración del fútbol mundial por parte de la FIFA sigue estando en el centro de la controversia por alegatos de corrupción, se espera la elección de un nuevo presidente de la Federación para febrero de este año. Es probable que el centro de atención siga siendo en los grandes retos para los derechos humanos que platean ya las preparaciones de los mundiales de fútbol de 2018 y 2022 asignados a Rusia y Qatar, teniendo en cuenta el reciente caso relacionado con derechos humanos presentado contra la FIFA.

El ciclo de vida de los mega-eventos deportivos es un microcosmos de empresas y derechos humanos. Los organizadores sin duda enfrentan una serie de fuertes desafíos: la adquisición de tierras, los desalojos y reubicación de personas sin hogar, las afectaciones ambientales y el cómo la construcción de sedes e infraestructura puede abusar contra los derechos de los trabajadores y explotar a trabajadores migrantes, así como las restricciones a la libertad de reunión, racismo, homofobia y abusos infantiles, al igual que consideraciones sobre las materias primas y mercancías que pueden involucrar mano de obra barata o alegaciones de trabajo forzoso.

Las entidades deportivas enfrentan una presión creciente para hacer de sus eventos, eventos “limpios” debido a la presión de patrocinadores  de marcas comerciales, la sociedad civil y la creciente cobertura de medios. Algunos signos positivos de cambios surgieron en 2015 junto con la evidencia de lo mucho que falta por hacer. Por ejemplo, el Comité Olímpico Internacional prohibió la discriminación por orientación sexual en su contrato para la ciudad anfitriona en los Juegos de 2024, pero fue criticado por no referirse a cuestiones más amplias de derechos humanos o de los Principios Rectores de los Derechos Humanos y Empresas (PRNU). La FIFA se comprometió en la OCDE para hacer obligatorio el cumplimientos de los PRNU para futuros países que participen en el sorteo como sedes, pero la puesta en marcha de este compromiso no está claro en vista de su incertidumbre institucional. Mientras tanto, la Federación de Juegos de la Commonwealth puso a los derechos humanos en el centro de nueva estrategia de transformación para 2022.

Es posible que la presión por un nuevo enfoque global gane momentum en el 2016, siguiendo la primera discusión sobre los derechos humanos y las pequeñas y medias empresas en el Foro de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos en el 2015, así como futuros diálogos de alto nivel y las llamadas conjuntas de la OIE, CSI, OIT y la ACNUDH para promover el aprendizaje en eventos deportivos responsables y los métodos de rendición de cuentas para su desarrollo

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